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Para hablar de mi arte primero tengo que hablar sobre lo que me ha empujado a hacerla.

Nací en Natal (Brasil) pero vivo en León (España) hace muchos años. La pintura y el vínculo emocional que tengo con ella aparecieron en mi vida a raíz de una enfermedad llamada LYME y se quedó para llenarme de aquello que me ha quitado la enfermedad. Gracias a ella, mi sueño de ser artista empezó a tomar forma, era lo que hacía levantarme y salir adelante. De repente, el arte se metió en mis venas como si fuera la bacteria Borrelia Miyamotoi, causante de la enfermedad de Lyme crónico. Lo que me quitaba la bacteria, me daba el arte.

Mi arte podría llamarse transformación, explosión, contrastes, aprendizaje, señales… Pero elegí UNA HISTORIA ENTRE DOS MUNDOS porque eso es lo que viví y es lo que sigo viviendo.

He pasado mucho dolor, miedos, inseguridades y yo no soy de rendirme, pero estuve a punto de hacerlo. Mis capacidades físicas se transformaron en limitaciones, aparqué la moto, los rallyes, las locuras de hacer puenting, paracaídas, y conseguí desarrollar mis capacidades artísticas .. todo fluía!!! y aquel mundo de dolor, de miedos, inseguridades empezó a convertirse en un mundo de color y trazos dónde ME SENTÍA LIBRE PINTANDO, donde he CONECTADO CONMIGO MISMA y con mis demonios. Ellos seguían ahí, pero se quedaban dormidos o alejados.

Creo en las señales, pero tenemos que estar preparados para cogerlas porque a veces pasan desapercibidas.

El cuadro número 1 (se llama así porque fue el primer cuadro que pinté) apareció de repente como un salvavidas, como una señal, y lo agarré porque necesitaba salir delante de un momento muy complicado como era el de no tener un diagnóstico cierto, y necesité salir de ese momento POR MI y sobre todo por los míos, mis hijos, mi marido, mi familia, mis amigos…

Cuando empecé a pintar no conseguía explicar el motivo que me llevó a comprar ese cuadro, ahora sí lo entiendo. Desde ahí, en este punto ciego, siento que mi obra es una posibilidad para evidenciar esto, para cuestionar nuestra manera de ser, de ver lo que está pasando ante nosotros, para interrogar a la historia que ha producido todos estos cambios en nuestra vida y por supuesto, reformular nuestra forma de reaccionar ante mi nuevo mundo.

 

Lo que he hecho estos últimos años no ha sido vivir, ha sido sobrevivir y salir adelante, he desarrollado un personaje artístico que estaba oculto dentro de mi y que explotó. ¡SALÍ DEL ARMARIO y eso es ser LIBRE, es poder decir al mundo ESTA SOY YO!

Para el observador de mis obras, descubrirse allí, en esa mirada interna, silenciosa, acompañada por ese rostro que inmóvil lo observa, es tomar conciencia de que compartimos un destino común. Una reflexión sobre la belleza como fragilidad, la memoria como dolor y el tiempo como caída.

Ojalá algún día mis limitaciones físicas me permitan volver a coger mi moto, correr en rallye y hacer eso que tanto me gusta que se llama ADRENALINA. Pero mientras, busco mi EQUILIBRIO PERSONAL Y EMOCIONAL, esa CONEXIÓN CONMIGO MISMA que me permita ser fiel a mi vida, a mis valores, a mis creencias a pesar de todo lo que aún me queda para recuperarme.

El arte, la pintura, la creatividad, la inspiración están en el centro de mi nuevo yo y en el centro de mi nuevo mundo. Poder encontrar esta pasión es el mayor regalo que me ha hecho la vida.

Tener la libertad de expresarme con un grandísimo amor a mi trabajo me hace sentir muy afortunada.

 

KARINE GIFFONI

Desde mis comienzos, mi trabajo ha sido una reflexión sobre un momento sin nombre

Detrás de mis cuadros hay algo que merece ser visto. Algo que está presente en la naturaleza humana y que normalmente no percibimos o no nos queremos dar cuenta: algo como el miedo, la soledad, la inseguridad, quizás ese lado sombra que todos tenemos y que no queremos observar. En contradicción está el lado de los colores, del contraste de brillos y sombras, de la pureza de los tonos, de las marcas ocultas que necesitan ser observadas desde muy cerca para que se pueda encontrar su esencia, o el amor, con todas sus variantes de emociones encontradas. Enterrado bajo la apariencia común, ese algo pasa desapercibido. Por eso, la necesidad de hacerlo visible por medios extraordinarios.

DESAPRENDER

DESESTRUCTURAR

Yo llevo años diciendo que quiero empezar a DESAPRENDER, a DESESTRUCTURAR, destruir lo que en mi cabeza era lo que tenía que hacer, las autoexigencias, las normas, los «no puedo parar» y ahora quiero desaprender a ser tan estricta conmigo misma, quiero desaprender a ser tan autoexigente conmigo misma , quiero desaprender a que «TENGO QUE HACER» y entender que haré cuando pueda hacer… Todo eso me ha enseñado y me está enseñando esa enfermedad… A que la vida te hace parar, y te da un toque, el mío fue así con la enfermedad, pero a mucha gente le da de otras formas muchísimo más complicadas.

ESTUDIO

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kaugiff@gmail.com

Living In

León, España